La última lección de Antonio de la Flor

Estoy a punto de eliminar la base de datos del antinguo blog pero hay un artículo que no quiero que desaparezca. Tenía el mismo título que éste y lo escribí el 4 de octubre de 2006. Antonio fué de los pocos que me animaron y apoyaron en mis comienzos con Miniguias.com y esto no se olvida nunca.

El domingo entro en la página de Antonio de la Flor y me encuentro con esto:

En este momento no hay ninguna página de la web disponible.
En este momento creo que he tomado la decisión correcta al borrarlas todas.
Antonio de la Flor Ledesma.

Me quedé desconcertado, así que lo siguiente fue buscar en Google algo que justificara esta situación.

Cuando vi el artículo de Dabo se me pusieron los pelos de punta. No podía imaginar que el motivo fuera el fallecimiento de Antonio.

Siento un gran vacío como imagino que sentirán sus familiares y amigos. Me resisto a asimilar que un Grande de internet nos ha dejado. Me cuesta admitir que toda su sabiduría ya no esté disponible para los que necesitamos de vez en cuando alguien que nos guíe.

Como cualquier persona que fallece, lo que queda de ella es el recuerdo y los aprendizajes que nos ha inculcado. Por eso, Antonio siempre estará con nosotros porque su recuerdo será imborrable y porque muchos de nuestros hábitos y formas de actuar se han forjado por su influencia.

Pero considero que internet le debe a Antonio un reconocimiento mucho más explícito. El hecho de que haya querido dejarnos en silencio, no quiere decir que los demás no destaquemos sus virtudes y las difundamos. En un mundo donde no nos movemos si no recibimos algo a cambio, es necesario tener modelos como Antonio para dar sentido a valores como la solidaridad, la generosidad, el esfuerzo por lo bien hecho, …

En mi caso concreto me siento en deuda por no publicar algún artículo suyo con el formato de Miniguía. En los marcadores de mi navegador aún tengo enlaces hacia tutoriales suyos para incorporarlos, es de esas cosas que vas dejando para otro momento pensando que siempre estará ahí, una página tan importante de la red no puede desaparecer de un día para otro, de ninguna de las maneras te imaginas que esto puede suceder. Pero sucede.

Al decidir borrar todas sus páginas nos ha impartido su última lección: Reflexionar sobre lo perecedero de las cosas y las personas. Personalmente hubiera preferido que su obra continuara en la red, porque sus contenidos nunca pasan de moda y siempre son necesarios, pero en ese caso no me haría las preguntas que ahora me estoy haciendo, y no estaría haciendo un esfuerzo por valorar lo que ahora tengo y que puede desaparecer en cualquier momento.

Antonio, siempre serás un Grande.

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