Calcenada: Caminata entre amigos recorriendo la cara oculta del Moncayo

La Calcenada es un evento deportivo festivo que se celebra tres veces al año: Primavera, verano y otoño y permite descubrir el entorno del Parque Natural del Moncayo con una gran variedad paisajística.

Surge como respuesta a la emigración de los pueblos de la zona, estos se van quedando desiertos e incluso los hijos de estos pueblos ya no acudían para pasar los veranos. Fué una forma de revitalizar estos pueblos de la cara oculta del Moncayo y darlos a conocer.

Estas rutas que ahora se hacen como algo lúdico deportivo antiguamente eran de obligada necesidad debido a la escasez de medios de transporte y de infraestructuras.

banner de la calcenada. a pie, a caballo, en bicicleta, corriendo

La Calcenada de verano consiste en rodear el Moncayo y cada vez va cobrando más popularidad y participación, ofreciendo varias modalidades: 104 Km, corriendo, andando, en bici o a caballo, saliendo de Calcena en un circuito circular. 40 Km, corriendo o andando, saliendo de Litago. 20 km, corriendo o andando, saliendo de Talamantes.

Nosotros nos estrenamos con la de 20 km andando. La organización nos puso autobuses desde Zaragoza a Talamantes. A la llegada nos dieron el dorsal, el chip que nos pusimos en los cordones de las botas y un buen desayuno para empezar con energías, coincidía con el avituallamiento de los que venían haciendo los 104 km y que habían salido el día anterior.

Talamantes. Salida de la caldenada de 20 km

Talamantes

Comenzamos el recorrido saliendo del pueblo de Talamantes y cogiendo el sendero que nos llevaba a la Tonda, aquí nos encontramos un desnivel de unos 300 metros que fue lo más costoso, pero nos pilló frescos y con una buena temperatura. Llegamos al alto de la Tonda (1165 m) y el paisaje era espectacular.

calcenada. collado de valdelubia

calcenada. mirador

A partir de aquí comienza el descenso de unos 400 metros hasta llegar a Valdeplata. El camino estaba flanqueado de pinos, carrascas (encinas) y majuelos. En el último tramo nos recibió el asfalto, 6 km de carretera que se nos hizo muy pesados. Cuando doblamos una curva y vimos el campanario de la iglesia la alegría fue inmensa, ya sólo quedaban 2 km.

calcenada, riscos  por el camino

Calcena

A la llegada nos recibieron con aplausos y nos dieron el diploma que gracias al chip salía con el tiempo empleado en la prueba. Finalmente llegamos a la plaza donde entregamos el chip y nos dieron la camiseta conmemorativa y el vale para la comida en la carpa de las piscinas. Una paella acompañada por una ensalada y regado todo ello con agua y vino, con un pastelito de postre.

calcenada. camiseta conmemorativa

Las piscinas ofrecen el entorno ideal para disfrutar un buen descanso, posibilidad de ducharse, darse un chapuzón o tumbarse en la hierba. A las cinco el autobús nos llevó a Zaragoza.

Durante el trayecto tuvimos varios avituallamientos instalados cada 5 ó 6 km donde nos abastecían de agua, Aquarius, frutos secos, plátanos y unas frescas naranjas que sabían a gloria. En el último avituallamiento nos obsequiaron además con unas fresquitas cervezas.

Queremos destacar la amabilidad, cariño, ánimo y alegría con la que nos trataron todos los voluntarios y gentes de los pueblos.

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